Quien va al Infierno nunca sale.
El lugar del que nadie emerge una vez que entra es el Infierno, la región más baja de la galaxia, poblada por una gran cantidad de planetas infernales. Si el reino de Dios es un mundo maravilloso, lleno de conocimiento, dicha y eternidad, el Infierno es muy diferente, un lugar siniestro de terrible sufrimiento donde son encarcelados los incrédulos demoníacos, los seres malvados, quienes desvían o extravían a los seres humanos de la verdad con sus mentiras, llevándolos a la ruina, y todos aquellos que rechazan a Dios y niegan Su existencia.
El Señor dice al respecto: A los envidiosos y a los malhechores, a los más bajos de los hombres, los sumerjo en el océano de la existencia material en las diversas formas de vida demoníaca. Estas personas, renacidas vida tras vida dentro de la especie demoníaca, jamás podrán acercarse a Mí. Poco a poco, se hunden en la condición más abominable.
Quien blasfeme contra el Señor renacerá en una familia demoníaca, donde probablemente olvidará su servicio. El infierno está habitado por seres que han recibido cuerpos con forma animal.
Diferentes seres viven en distintas regiones del universo, en diferentes planetas, según la naturaleza que hayan adquirido bajo la influencia de los atributos de la naturaleza material.
Dios nos enseña que el alma posee cualidades excepcionales.
El Señor Krishna dice: Sepan que lo que impregna todo el cuerpo no puede ser destruido. Nadie puede destruir el alma imperecedera.
El alma es indestructible, eterna e inconmensurable. Solo los cuerpos materiales que toma prestados están sujetos a la destrucción.
Ignorante es quien cree que el alma puede matar o morir. El sabio sabe bien que ni mata ni muere.
El alma no conoce nacimiento ni muerte. Viviendo, nunca dejará de existir. Innaciente, inmortal, original, eterna, nunca tuvo principio ni tendrá fin. No muere con el cuerpo.
Ningún arma puede dividir el alma, ni el fuego quemarla. El agua no puede mojarla, ni el viento secarla.
El alma es indivisible e insoluble. El fuego no puede tocarla, no puede secarse. Es inmortal y eterna, omnipresente, inalterable e inmutable.
Se dice del alma que es invisible, inconcebible e inmutable. Sabiendo esto, no debes lamentarte por el cuerpo.


