Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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La protección de las mujeres preserva su castidad y, en consecuencia, la pureza moral de toda la sociedad. De esta manera, se pueden concebir hombres de carácter ejemplar, capaces de mantener la sociedad en un estado de paz, tranquilidad y progreso.

La protección de los niños brinda a cada ser que ha alcanzado la forma humana la mejor oportunidad de emprender el camino que lo liberará de las ataduras de la materia. El niño debe ser protegido desde el momento de la concepción, mediante la realización de un rito de purificación, que marca el inicio de una existencia pura.

La protección de los ancianos les brinda la oportunidad de prepararse para una existencia mejor después de la muerte.

Este sistema de protección, que abarca a toda la sociedad, se basa en los rasgos que distinguen una civilización de hombres consumados de aquella de hombres-animales, por muy refinados que sean. Está estrictamente prohibido matar a un erudito sabio, una vaca, una mujer, un niño o un anciano.

Además, la más mínima ofensa contra ellos acorta la vida del perpetrador.

En la era actual, estos principios rara vez se observan, de ahí el considerable sufrimiento que padecen los seres humanos. Cuando las mujeres, al carecer de protección, se corrompen, nacen hijos no deseados. Además, quien ofenda a una mujer casta sufrirá una reducción de su esperanza de vida.

Estos son solo algunos ejemplos de las leyes inflexibles del Señor.

El Señor Krishna sanciona las acciones de cada ser, así como les asigna sus consecuencias.

El Señor, en su forma original, también presente en los corazones de todos los seres como el Alma Suprema, también es conocido como «tiempo eterno».

El tiempo eterno da testimonio de todas nuestras acciones, buenas o malas, y nos hace sufrir las consecuencias de cada una. Es inútil compadecerse de nuestra ignorancia sobre las causas profundas de nuestras desgracias.

Quizás no recordemos las malas acciones cometidas hace mucho tiempo por las que ahora sufrimos, pero debemos recordar que el Alma Suprema, también llamado Espíritu Santo, es nuestro compañero constante, pues Él lo sabe todo sobre nuestro pasado, presente y futuro. Y como esta emanación parcial del Señor Krishna sanciona las acciones de cada ser, también les asigna sus consecuencias. Él es el Maestro Absoluto; por eso ni una brizna de hierba puede moverse sin que Él sancione su movimiento, y a través de él, a cada uno de nosotros.

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