Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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Conocer la verdad nos permite comprender que todos somos almas espirituales, fragmentos minúsculos, partículas diminutas que son parte integral de la persona de Dios, creadas para servir a Krishna, Dios, la Persona Suprema. Por lo tanto, mediante esta verdad adquirida, recuperaremos la posición de siervos eternos de Krishna, la posición natural y eterna que ya teníamos con el Señor Soberano al principio de todas las cosas.

A esta gloria aludió Jesús cuando se dirigió a sus discípulos y apóstoles, hablándoles del mundo espiritual y de la relación privilegiada que tenía con Dios.

Conocer la verdad nos permite comprender que el propósito de la existencia es conocer a Krishna, Dios, la Persona Suprema, tal como Él es en verdad, e ir a su encuentro en su reino eterno y absoluto, para amarlo y servirlo con amor y devoción, en gozo sublime por toda la eternidad.

Conocer la verdad permite a los padres comprender que deben transmitirla a sus hijos si no quieren que se extravíen, que vaguen sin rumbo, y que sepan que deben vivir según las enseñanzas de Dios, y que de esta manera ya no tendrán que sufrir continuamente. Los padres tienen el deber de criar a sus hijos en el conocimiento de Dios tal como Él es en verdad, de enseñarles el verdadero conocimiento espiritual del cual el Señor Krishna es el autor, de guiarlos y aconsejarlos, para que crezcan y vivan sabiendo que jamás se perderán y que caminarán constantemente con Dios, en la luz pura.

Conocer la verdad nos permite comprender que cada uno de nosotros es un alma espiritual encarnada en un cuerpo físico, y que todos los seres son diminutos fragmentos, partes integrales de Dios, que todos viven dentro de Él y le pertenecen.

Por eso, para Krishna, Dios, la Persona Suprema, todos los seres humanos —blancos, negros, amarillos, rojos y mestizos— son iguales, todos tienen la misma importancia, y ninguno es superior ni inferior a los demás. Es el bienestar del alma lo que debe buscarse, no el del cuerpo. Son las necesidades del alma las que deben satisfacerse, no las del cuerpo.

Sepan que Krishna, Dios, la Persona Suprema, no favorece, privilegia, discrimina ni elige a nadie, pues para con todos los seres espirituales, encarnados o no, Él es justo, recto, equitativo e imparcial. Quien le sirve con amor y devoción es su amigo, así como Él es amigo de su siervo.

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