Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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El Señor dijo: El humilde sabio, iluminado por el conocimiento puro, ve con los mismos ojos al noble y erudito maestro espiritual, a la vaca, al elefante, o incluso al perro y al que come perros.

El hombre santo no establece segregación entre castas, razas o especies vivas, seres celestiales, seres humanos, animales y plantas. Desde una perspectiva social, el sabio puede diferir del intocable (la categoría inferior del ser humano, debido a su karma), así como, desde el punto de vista de las especies, difieren el perro, la vaca y el elefante. Pero estas distinciones corporales carecen de importancia para el espiritualista establecido en el verdadero conocimiento, quien sabe que el Señor Krishna, Dios, la Personalidad Suprema en Su forma Primordial, Original, Infinita y Absoluta, está presente en los corazones de todos los seres en Su forma de Alma Suprema, Su emanación plenaria; Él ve a cada uno de ellos en relación con el Absoluto.

El Señor es igualmente bondadoso con todos los seres, pues siempre los trata como amigos, independientemente de su forma corporal. Sin embargo, como Alma Suprema, permanece independiente de las condiciones que afligen a los seres individuales, distintos de Su Persona. Aunque las envolturas carnales del sabio erudito y del intocable difieren, el Señor mora en cada uno de ellos en la forma de Alma Suprema. Estas envolturas materiales, producidas por la interacción de los tres atributos y modos de influencia de la naturaleza material: virtud, pasión e ignorancia, adoptan diversas formas. Pero el alma separada y el Alma Suprema, presentes en cada cuerpo, comparten la misma naturaleza: espiritual, consciente, dichosa y eterna. El alma separada (que cada uno de nosotros es en realidad) está presente en un solo cuerpo y es consciente únicamente de él, mientras que el Alma Suprema está presente en todos los cuerpos y es consciente de cada uno de ellos.

Quien está en conciencia de Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, posee el conocimiento que le permite comprender la magnitud de estas verdades. Como verdadero erudito, ve a todos los seres vivos con los mismos ojos y otorga al oro, las piedras y los terrones el mismo valor.

Así es el verdadero conocimiento.

El Señor dijo: Busca el conocimiento espiritual en lugar del material, sabiendo que el primero es eterno y el segundo perece con el cuerpo.

Solo el conocimiento trascendental, del cual Dios es la fuente, el Propagador y el Maestro Supremo, proporciona a la humanidad los datos fundamentales relativos a Dios tal como es, a la verdad existencial y absoluta, la ilumina respecto a su verdadera identidad espiritual, le revela el propósito real y último de la existencia y, mediante el conocimiento puro adquirido, le permite, mediante el desarrollo de la inteligencia, morar en la virtud pura.

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