¿Por qué castiga Dios a quienes hacen el mal?
Hay dos tipos de castigo: el que un guerrero inflige a su enemigo y el que un hijo recibe de su padre. Sin embargo, existe una gran diferencia entre ambos.
Dios no alberga enemistad hacia ningún ser vivo: humanos, animales ni plantas. Al contrario, siempre se preocupa por el bienestar de todos sin excepción, y cuando castiga, su castigo es comparable al de un padre que reprende a su hijo. Si castiga a quienes hacen el mal, sea cual sea su forma, es únicamente para hacerlos entrar en razón, para que reconozcan su error, para que puedan corregirse, mejorar y no volver a hacerlo. Por otra parte, el castigo o escarmiento permite entender que así borran el acto culpable cometido en su vida anterior, que reducen el número de pecados acumulados durante cada una de sus vidas pasadas, que deben tomar la resolución de no volver a empezar, que se vuelven hacia Dios, le obedecen, hacen su divina voluntad, hacen penitencia, se arrepienten y terminan amándose unos a otros con amor incondicional.
¿Qué son el bien y el mal reales y absolutos?
El bien y el mal reales y absolutos: su verdadera definición.
En realidad, el bien y el mal no existen.
En realidad, en el universo material en el que el hombre evoluciona, el bien y el mal se encuentran en el mismo plano, se fusionan y son una proyección de la mente, porque cada persona parte de un concepto personal erróneo, lo pone en práctica o lo define según su propia sensibilidad, su noción de la realidad y los valores que la impulsan.
Así, un ladrón considera normal robar e ignora la reacción del dueño del objeto robado. Para el ladrón, su acción es justa y buena. Esto es cierto para todos los seres humanos que ignoran la verdadera noción del Bien y del Mal; los confunden continuamente.
En realidad, el Bien y el Mal se definen en relación con Krishna, Dios, la Persona Suprema. Puesto que el Señor es la Existencia Absoluta, la Morada Absoluta, la Verdad Absoluta y la Vida Absoluta, debemos comprender que todo el universo cósmico reside en Él, al igual que todas las almas espirituales.
En virtud de su posición suprema, infinita y absoluta, el Señor Krishna es, de hecho, el dueño de todo lo que existe y el único beneficiario de todos los frutos de todas las obras de las almas que residen tanto en el mundo espiritual como en las encarnadas en el universo material.
Dada esta verdad, es fácil comprender que la verdadera noción del Bien y del Mal se define en relación con Dios, Krishna, pues Él es la esencia pura y la única realidad.


