En verdad, reducir la soberanía de Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, a un solo pueblo, y peor aún, negar Su autoridad absoluta, es una blasfemia, un pecado imperdonable.
Quien vive según las enseñanzas de Dios, quien ama a todos los seres vivos: a todos los seres humanos sin excepción, blancos, negros, amarillos, rojos, mestizos, a todos los animales terrestres y acuáticos y a todas las plantas, desde la hierba hasta los árboles altos, con igual amor, quien respeta y aplica los preceptos, mandamientos y principios regulativos, no causa dificultad, temor, ansiedad ni descontento a nadie.
Incluso si otros intentan provocarlo, mantiene la calma, no se agita en absoluto, porque por la gracia del Señor Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, ha aprendido a no sucumbir a los asaltos del mundo exterior, de aquellos que lo quieren todo para sí mismos y no dejan nada para los demás, quienes así propagan la ignorancia y la injusticia.
¿Quién es Dios, cuál es su poder infinito y absoluto, y es Él también los componentes de la naturaleza material?
La sublime opulencia del Señor Krishna, Dios, la Persona Suprema.
En verdad, Krishna, Dios, la Persona Suprema, es la Verdad Absoluta y la fuente original de todos los componentes de los que surgen el universo material y todos los seres vivientes.
El Señor Krishna, Dios, la Persona Suprema, nada menos que el Ser Espiritual Primordial, Original, Infinito y Absoluto, nos revela su sublime opulencia y el conocimiento del Absoluto.
Él es luz pura, Verdad Absoluta, Existencia Absoluta, Conciencia Absoluta, Dicha Absoluta, el Purificador Supremo y Vida Eterna. Él es el Único Absoluto sin igual, pues Él es el único Dios verdadero.
Él es el Summum Bonum, el Bien Supremo, la Bondad Soberana, la Importancia Máxima y la Meta Final, pues todos debemos regresar a Él, a su reino eterno. Él es Aquel por encima de quien nadie existe, a quien nadie supera ni iguala. Él es la fuente de la pureza perfecta, la perfección absoluta y la sabiduría ilimitada, y por lo tanto, por esencia, del conocimiento completo, la dicha infinita y perfecta, la realidad y la eternidad.
Él es omnipresente; Él está en todas partes. Él es omnipotente; Él es Todopoderoso. Él es omnisciente; Él lo sabe todo. Él es inmutable; Él no cambia y permanece eternamente joven. Él es la fuente original de todas las emanaciones plenarias de Su Divina Persona y de todos los Avatares. Toda la manifestación cósmica reside en Él; ni ella ni ningún ser están separados de Su Divina Persona.
Él es la fuente de la pureza perfecta, la dicha sublime, la perfección absoluta y la sabiduría ilimitada. Fuera de Él, no hay nada.
Él es la belleza en su perfección absoluta, que nada ni nadie puede superar ni igualar. Él es el innato y el eterno depósito del que emana toda belleza. Por eso se dice del Señor que «Él es la belleza que todo lo impregna».


