El ardiente deseo de conocer y expresar el amor absoluto, o amor a Dios.
En verdad, nadie puede vivir sin amor. Nuestro ardiente deseo, nuestra sed de amor, se despliega como una ola, una vibración cuyo alcance desconocemos, y el servicio devocional ofrecido a Krishna, Dios, la Persona Suprema, nos permite saciar esta sed.
El servicio devocional nos enseña el arte de amar perfectamente a todos los seres vivientes: los seres celestiales que habitan los planetas paradisíacos en la región superior de nuestra galaxia, todos los seres humanos sin excepción, todos los animales terrestres y acuáticos, y todas las plantas, desde las briznas de hierba hasta los árboles más altos, dirigiendo nuestro amor hacia Dios.
En verdad, quien ama a Dios ama también, inmediata y simultáneamente, a todos los seres vivientes con amor incondicional. El servicio devocional ofrecido a Dios da acceso al servicio amoroso. Esta dulce sensación que se experimenta al participar con amor en el sublime servicio del Señor Krishna no se limita a la existencia del cuerpo físico.
Se le llama espiritual porque continúa existiendo después de la muerte, dado el afecto y el sentimiento de amor que irradia, los cuales penetran la esencia espiritual del ser. Por eso es eterno.
Es superior a los sentimientos de amor que experimentan los seres humanos en la Tierra, los cuales se basan únicamente en la atracción física y son de duración limitada, siendo fugaces.
El amor es el principio mismo de la vida. Realizar a Krishna, Dios, la Persona Suprema, ser conscientes de Su Divina Persona, conocerlo como realmente es y cultivar nuestro amor por Él, nos permite alcanzar la autorrealización y vivir y experimentar la verdadera felicidad continuamente.


