Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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Krishna, Dios, la Persona Suprema, creó la mente, los sentidos y la energía vital para que los seres espirituales encarnados y condicionados por la materia pudieran satisfacer sus deseos materiales mediante sucesivas reencarnaciones de un cuerpo a otro, pero también para que pudieran liberarse de las condiciones materiales. En otras palabras, los sentidos, la mente y la energía vital pueden usarse para la gratificación de los sentidos y el paso repetido de un cuerpo a otro, o para alcanzar la liberación, la salvación.

Ahora bien, los preceptos védicos (de los Vedas, las escrituras sagradas originales, también llamados «El Verdadero Evangelio») tienen precisamente el propósito de permitir que las almas condicionadas, que es lo que cada uno de nosotros somos, experimenten los placeres de este mundo material según ciertos principios reguladores, que les ofrecen así la oportunidad de experimentar condiciones de vida superiores, para que finalmente, una vez purificada su conciencia, puedan regresar a su estado original y volver a su primera morada, al reino de Dios.

La fuerza vital está dotada de inteligencia, y esta inteligencia prevalece sobre la mente y los sentidos. Cuando estas últimas se purifican mediante el uso adecuado de la inteligencia, el alma condicionada se libera. De lo contrario, si la inteligencia no se emplea para dominar los sentidos y la mente, el alma condicionada continúa reencarnando de una forma corporal a otra, buscando incesantemente la gratificación de los sentidos.

Comprendamos que el Señor creó la mente, los sentidos y la inteligencia del ser viviente, el ser espiritual distinto de Dios que cada uno de nosotros es, pero que este último no fue creado, pues existe eternamente como un fragmento diminuto y eterno del Señor Supremo.

Sin embargo, a veces algunos de estos fragmentos eternos del Señor Soberano, estas almas distintas, se condicionan y quedan oscurecidas por la nube de la concepción material de la existencia, también llamada concepción corpórea de la existencia, causada por la oscuridad de la ignorancia acerca de Dios y la verdad existencial.

Si Krishna, Dios, la Persona Suprema, no activara la mente y los cinco sentidos de nuestro cuerpo, no podríamos usarlos.

En verdad, mediante Su divina presencia en los diversos cuerpos de materia densa —los de los seres celestiales, los seres humanos, los animales terrestres y acuáticos, y todas las plantas— Krishna, Dios, la Persona Suprema, la Verdad Absoluta, activa la mente y los sentidos.

Al entrar y morar en el cuerpo de todo ser viviente como el Alma Suprema, el Señor anima el cuerpo, los sentidos, las energías vitales y las diversas actividades mentales, de modo que todos los órganos etéreos y materiales del cuerpo puedan comenzar sus funciones.

Krishna, Dios, la Persona Suprema, en Su forma de Alma Suprema, entra en los cuerpos materiales de los seres creados —seres celestiales, seres humanos, animales y plantas—, activa la mente y los sentidos, y así guía a las almas encarnadas y condicionadas por la materia a acercarse a las tres modalidades de influencia de la naturaleza material: virtud, pasión e ignorancia, para la gratificación de los sentidos.

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