Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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¿Es cierto que el alma no es ni masculina ni femenina?

Sí, el ser espiritual no es ni masculino ni femenino, porque el sexo solo concierne al cuerpo material, no al alma.

Debemos esforzarnos por distinguir el alma espiritual del cuerpo material, sin apegarnos a las designaciones externas de masculino o femenino.

Mientras estas distinciones persistan en nuestras mentes, no debemos intentar convertirnos en ermitaños. Como mínimo, debemos estar intelectualmente convencidos de que el ser mismo, el alma, no es ni masculino ni femenino.

La envoltura exterior, carnal, hecha de materia, está organizada por la naturaleza material para provocar atracción hacia el sexo opuesto y, así, mantener al ser prisionero de la existencia condicionada.

El ser liberado se eleva más allá de estas dualidades perversas; no distingue entre un alma y otra. Para él, todos participan de una única naturaleza espiritual.

El ser liberado posee esta visión espiritual a la perfección.

¿Qué le sucede al alma en el momento de la muerte?

¿Realmente no hay nada después de la muerte?

En general, la muerte significa entrar en un período de inconsciencia que dura siete meses. De hecho, el ser individual y distinto de Dios, que cada uno de nosotros verdaderamente es, es introducido entonces, a través de la semilla del padre, en el vientre de una nueva madre, y comienza a desarrollar, nutrido por ella, un nuevo cuerpo basado en sus deseos y acciones pasadas, pues estos son los factores que determinan el tipo preciso de cuerpo en el que renacerá.

Llega el momento en que, aún en el vientre de su madre, emerge de su estado de inconsciencia. Siente entonces la incomodidad de ese lugar tan estrecho, y el deseo de escapar crece en su interior; a veces tiene la fortuna de orar al Señor.

La coordinación de estas influencias astrales nunca depende de la voluntad humana, sino que reside en manos de autoridades superiores, agentes del Señor Supremo. Y, por supuesto, las influencias predominantes en el momento del nacimiento se determinan en función de las acciones pasadas, buenas o malas, del ser encarnado. De ahí la importancia de las acciones virtuosas y pecaminosas realizadas por el ser durante su existencia. Así, solo mediante las acciones piadosas se obtendrá gran riqueza, buena educación o rasgos corporales armoniosos. El nacimiento de una gran alma es una gran fortuna para cualquier familia, pues su presencia asegura la liberación de antepasados ​​y descendientes, durante cien generaciones, por la gracia del Señor, como muestra del respeto que Él muestra a Su más querido devoto. La mayor bendición que uno puede otorgar a su familia es, por lo tanto, convertirse en un devoto puro del Señor.

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